Esa lluvia de primavera que se cuela repentina entre rayos de sol, sin pedir permiso, caprichosa. Ese sol jugando al escondite con las nubes, danza de abril. Esa magnífica fragancia a tierra húmeda que deja tras de sí.
Esos cincos sentidos que vuelan mojados, frescos, livianos, agradados, agradecidos.
Estas letras apresuradas que tratan de atrapar su esencia y presencia. Gotas de recuerdos que se deslizan por la gravedad del alma.
Esa sensación.
Ahora.
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